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¡Por fin llegó el momento de presentarles a mis nahualitas! Estas muñecas artesanales son la razón por la que he estado tan ausente desde hace un par de meses, pero la espera valió cada minuto y desvelo desde el inicio de esta aventura para mí. Pero déjenme contarles todo desde el principio: Como saben, desde niña he sentido por igual la fascinación por las brujas que por las muñecas, así que el unir estos dos elementos tan importantes en mi vida en una muñeca, que a su vez estuviera inspirada en los personajes de mis cuentos fue algo tan importante como mágico en mi existencia.

El primer reto fue la elección de la primera colección de muñecas ¿qué brujas deberían tomar vida para convertirse en nahualitas? Fue un proceso difícil, sin embargo y después de muchas noches, fui capaz de elegir. Una vez seleccionados los personajes, recurrí a mi imaginación y tracé varios bocetos de sus atuendos, peinados, facciones y lo más importante, su color de piel. Siempre he sentido que falta la representación de la piel morena entre las muñecas mexicanas; inclusive las más artesanales o clásicas, como en el caso de las mazahuas, así que mi más grande compromiso era crear una línea de muñecas con la variedad, belleza y magia de nuestra piel morena.

En esta primera colección de nahualitas podrán encontrar a Fausta Justina (“Las Faustas”) a Itza (“La niña del cacao”) a La Mariposa (“La Mariposa”) a la Bruja Yaqui (“La Bruja Yaqui”) Ayauh (“Tejido de estrellas”) a la Curandera (“Curando las penas”) a Frida (“Lluvia de estrellas”) y como sorpresa, quiero presentarles a Niebla Coyote, ella es una Tlahuelpuchi del pueblo chichimeca.  No conocen su historia porque no la he publicado en la red; solo tendrán acceso a ella quienes adquieran la muñeca.

Cada nahualita está pintada a mano y también he teñido la manta de su piel a la vieja usanza; pero no he hecho todo yo. Doña Berta Gómez, una hermosa y fuerte mujer a la que adoro y admiro, me ha acompañado desde el principio del nacimiento de las nahualitas. Entre las dos seleccionamos las telas entre las mercerías de varios pueblos de Guanajuato porque buscábamos no solo la calidad de las mismas, también su identidad rural. Y es que cada nahualita está vestida con las mismas telas que las mujeres reales de los ranchos vecinos. Doña Berta se ha encargado de coser su ropa y el resto de los elementos los he creado yo.

Las nahualitas son muñecas de arte que representan el folclor, espiritualidad e identidad de las mujeres antiguas tal como en mis cuentos, pero en ellos y en las nahualitas también está la esencia y la sabiduría de las mujeres del presente; el espíritu protector de las abuelas, la fuerza y el misticismo de las brujas guerreras y el orgullo y dignidad latente de los pueblos originarios está presente en cada una de ellas.

Es un país tan lleno de cultura, tradiciones y colores como México, es necesario el orgullo por nuestra piel y origen; nunca es demasiado tarde para encontrar el amor por lo que somos para dar pasos firmes y seguros en nuestro caminar, ese es el mensaje principal que quiero dar con las nahualitas.

¡Pero eso no es todo! Cada nahualita contiene el cuento en el que nació junto a la historia extendida de su personaje y comentarios extras sobre su origen. Lo que ha sido otro reto, pero ha resultado en algo verdaderamente maravilloso.

Bañadas en rayos de luna y bendecidas por el rocío nocturno, las nahualitas son las únicas muñecas artesanales mexicanas que nacieron del sonido de la caracola, el aleteo de la polilla y el anochecer eterno del Tlaltícpac, el hogar de las brujas morenas; también tienen una hermosa historia de su nacimiento y el resto de la misma, quedará en manos de quienes adquieran una.

WEB: https://nahualitas.wordpress.com/

Mail de compras: coyotedeniebla@gmail.com

FB: Nahualitas

Instagram: @nahualitas

 

 

 

 

Si me han seguido el tiempo suficiente, sabrán cuán importante es para mí el café; esta bebida tiene para mí, los recuerdos más importantes en mi vida. Por eso mismo, es un placer poder presentarles lo que dos jóvenes chiapanecos han creado un proyecto 100% mexicano, llamado Entre Sorbos Café.

David e Iván, al igual que yo y muchas otras personas, asumen que el café es sumamente importante en la cultura de su estado y también en la nacional. Chiapas es un lugar lleno de colores, sabores y aromas y los cafetaleros forman una parte primordial de su identidad. Ellos idearon, planearon y llevaron a cabo son sus propios recursos y esfuerzos el proyecto que les quiero mostrar hoy.

En Entre Sorbos Café encontrarán una gran variedad de granos de Silpetec, Jaltenango, Monte Cristo de Guerrero, Villacorzo; San Fernando, Amatenango de la Frontera principalmente; estos municipios llevan años trabajando en el proceso de siembra, cosecha, selección y elaboración del delicioso café de Chiapas. Sin lugar a dudas, este estado junto a Veracruz son los principales pilares de los cafetales en nuestro país y ambos se distinguen por la calidad, el aroma, el olor y el inigualable sabor de sus granos. Esto lo sé porque durante algunos años trabajé en una cafetería de la CDMX y en los cursos a los cuales tuve que acudir para poder hacer un buen trabajo, me enseñaron a diferenciar el buen café en base a mis sentidos; ahora que lo recuerdo,también trabajé durante todo ese tiempo única y exclusivamente con el café chiapaneco ( mismo que es mi favorito,  por su calidad y por su sabor)

Entre Sorbos Café tiene varias mezclas interesantes para los amantes del café y todas por igual deben ser conocidas, probadas y disfrutadas por cada amante del café en este país.

Sin más, les enseño algunas fotos de mis mezclas orgánicas favoritas: la mezcla fuerte para las noches frías y de mucho trabajo y la mezcla suave para el atardecer (súper recomendadas las dos)  Debajo de las fotos, encontrarán los datos de contacto de Entre Sorbos Café. Apóyenlos, difundan su trabajo y disfruten en una taza grande, el esfuerzo, dedicación y entrega que estos dos jóvenes chiapanecos han puesto desde el inicio en su trabajo.

¡Vayan, vayan! Prometo por la taza del tío Pepe que es el mejor café que han probado en su vida ☕

 

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Datos de contacto:

FB: Entre Sorbos Café

Instagram:  entre_sorbos_cafe

Mail: entresorboscafe@gmail.com

WEB: http://entresorboscafe.com

Tienda: https://www.kichink.com/stores/cafedelsurchiapas

Entre Sorbos café hace envíos nacionales e internacionales.

Nich Chiapas es una cooperativa integrada por hombres y mujeres del pueblo tzotzil nacida a finales de los 90´s en el corazón de Zinacantan; ellos y ellas crean una amplia variedad de piezas textiles con una calidad y un amor insuperable por la identidad y esencia de su pueblo.

En Nich Chiapas podrán encontrar carteras, bolsas, clutches, sombreros, cinturones, mochilas, billeteras, mariconeras, faldas tradicionales, mochevales, blusas, faldas, vestidos, corsets, camisas, playeras, tenis, flats y sandalias de plataforma; eso sin contar los maravillosos artículos para el hogar. Cada una de las increíbles piezas que tienen a la venta, ha sido diseñada y creada por los miembros de Nich Chiapas. También comercializan sus textiles como materia prima para hacer más fácil el camino de las pequeñas empresas que apenas van naciendo; fomentando de esta manera, no solo el amor por su identidad y sus costumbres, también el comercio nacional y la camaradería entre artesanos -productores, vendedores y compradores en un ambiente cordial, equitativo y mexicano.

Una de las cosas que más me llamó la atención de Nich Chiapas es que está conformada por hombres tanto como por mujeres, pero son ellos, los varones, los hijos de las fundadoras de este proyecto; así que no es solo un colectivo indígena, también es uno familiar; el que haya personas de ambos sexos diseñando y creando textiles, también es una forma increíble de cambiar los paradigmas que generalmente son asociados únicamente a las mujeres en este magnífico trabajo.

Sin más, les presento uno de los bellísimos mochevales que podrán encontrar en Nich Chiapas; sus colores, sus texturas y la calidad de sus bordados son una muestra visible de la magia y esplendor del pueblo tzotzil y el eterno encanto de Chiapas.

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Para más información, les pido que vayan ahora a su página y los apoyen no solo con un like, también con la compra de alguna de sus piezas; justamente en esta época que se avecina, puedo jurar que cualquier mujer se sentiría feliz al poder usar una prenda tan hermosa como esta en la cena navideña (lo digo por experiencia)

Datos de contacto:

FB:  Nich Chiapas

Mail: ventas@nichchiapas.com

WEB: http://www.nichchiapas.com/

Ayer fue uno de los días más hermosos en toda mi vida gracias a los alumnos y alumnas de la Telesecundaria 679 de La Escondida, en San José Iturbide Guanajuato 💕 Jamás me había sentido tan llena de amor y cariño como en su presencia. Quiero agradecerle a cada uno de ellos por el esfuerzo y el tiempo que dedicaron en exponer mis cuentos de la misma manera que me honraron con sus abrazos y sus sonrisas. Gracias también a los maestros por sus atenciones, a los papis y las mamis por su paciencia, a los alabanceros de la comunidad por sus enseñanzas y a las plañideras queretanas por mantener con vida los lamentos de la muerte; mi agradecimiento especial al profesor Alejandro Almanza por ser la luz para sus alumnos, por hacer de su salón un museo de historia y cultura y por el esfuerzo que realiza para hacer de sus alumnos hombres y mujeres de bien. México necesita más maestros como usted. 💖 Gracias a los chicos y las chicas por sus hermosos regalos, usaré el rebozo que me hicieron hasta que muera jeje, gracias por sus dibujos, por los collages, por sus detalles y en especial gracias por haberme hecho la mujer más feliz sobre la tierra, no tengo palabras que puedan plasmar lo orgullosa, honrada y agradecida que me siento por su cariño. Jamás los olvidaré y de este amor, nacerá algo muy lindo. ¡Gracias con todo el corazón!

El fantasma de la abuela se presentaba de vez en cuando entre la casa, su cabello cano estaba cubierto por aquél rebozo gastado de color gris que llevaba siempre con ella haciendo contraste con el intenso azul de las paredes de donde colgaban las ollas y las cazuelas de barro.

La veía ir y venir lentamente desde el patio de la casa, allá adonde cuando quieren florean las nochebuenas hasta la puerta de su antigua habitación; hoy ocupada por cajas y cachivaches que toda la familia ha venido a dejar poco después de su muerte.

Nunca habló conmigo, de hecho, jamás me volteó a ver. En ocasiones, ya que se me pasaba el susto me hacía sentir que el fantasma era yo y no ella. Se apretujaba con fuerza sus manos como cuando estaba nerviosa y suspiraba mirando por la ventana para luego desaparecer.

La última noche en que se me apareció la vi llorar sentada junto al guajolote blanco del corral.  Lo acariciaba con cariño mientras el animal cloqueaba moviendo la cola de un lado como cuando piensa atacar; sin embargo, no lo hizo. Sé que la veía tan claramente como yo, que sentía sus manos recorrer sus plumas y que probablemente, era capaz de oler el aroma de las flores de cempaxúchitl impregnadas en su piel.

Yo me quedé pasmada, mirándola desde adentro de la casa; allí junto a la ofrenda que con tanto ahínco había preparado para ella. Acababa de poner su taza de café y los panes de piloncillo que desayunaba cada mañana cuando se apareció.

Pensé que se acercaría al altar, que estaría orgullosa de mí por haberlo hecho tan bien y tan grande solo para ella; pero no fue así. Solo se acercó a oler las flores mirándolas con infinita tristeza.

– ¿Hasta cuándo acabará? – la escuché decir

Y después salió despacito por la puerta arrastrando los pies.

Mientras estaba con el guajolote comenzó a llover; era una lluvia ligera y casi imperceptible. Como el rocío que cubre el maizal antes de que amanezca, pero el aire estaba frío como si el invierno hubiera llegado ya. La abuela miró hacia arriba y secó sus lágrimas; se levantó de la tierra y sacudió la tierra de su mandil.

Un trueno cimbró la casa, el campo, al guajolote y también a mi corazón.

En la vereda se acercaba un hombre; un gran sombrero le cubría la cabeza y venía envuelto en un jorongo de lana oscura.  De la nada, un manto de niebla cayó sobre el pueblo, cubriéndonos a todos en ella.

Con mis manos temblorosas detenía una veladora tratando de distinguir la identidad del hombre que andaba afuera; la abuela caminó hasta llegar a su lado, pero ella ya no era ella. En alguno de los pasos que dio se desprendió de sus arrugas, de sus canas y su infelicidad. La mujer que abrazaba a ese hombre era más joven que yo, aunque se parecía mucho a mí.

Era la abuela convertida en la mujer que siempre fue y nunca pudimos ver.

Fue allí que recordé la historia de su corazón roto, de su primer amor, de ese que les fue negado por todos en el pueblo.

Ella se había comprometido con ese hombre a escondidas de la familia, pero cuando la descubrieron la obligaron a casarse con el abuelo.  Los condenaron a ambos a verse día con día sin poder hablarse, tocarse ni escucharse. Los forzaron a todo, pero jamás pudieron matar el amor que ambos llevaban en su corazón.

¿Hasta cuándo acabará? -Preguntó ella.

Acabó con el abrazo, con el beso prometido en la oscuridad, con las palabras susurradas bajo la lluvia, tal y como debió ser en primer lugar.

Lloré al verlos partir, sabía que ella no volvería aparecerse de nuevo. La lealtad a la sangre le había costado mucho en vida, le había costado mucho en muerte. Lloré hasta quedar dormida, hasta cansarme de pedirle perdón por lo que habían hecho con ella, hasta romper ciclos y cadenas.

Al amanecer, alguien tocó con fuerza a la puerta una y otra y otra vez.

Era Doña Quintina; necesitaba que fuera a preparar el velorio de Don Silvio, su marido.  Habían encontrado al viejito tirado junto al maizal envuelto en su jorongo de lana, la lluvia de la noche anterior lo agarró desprevenido metiéndosele en los huesos.  El frío lo había matado y el frío le devolvió a su amor.

Me vestí con rapidez, tomé el rebozo de la abuela y lo coloqué en mi cabeza. Al cerrar la puerta de la casa sonreí al saber por fin el nombre del hombre al que la vieja había amado tanto.

Acaricié la espalda de Doña Quintina para consolarla y caminé hacia su casa junto a ella. Jamás le dije a nadie lo que vi aquella noche de muertos, yo solo fui testigo del secreto que se descubrió entre las nubes del copal y la niebla.

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Texto: Paola Klug

Fotografía: Huipil de Tapar. Oaxaca, 1962 de Mariana Yampolsky

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Mañana estaré en el Encuentro Internacional de Escritores en Salvatierra compartiendo espacio con los escritores Maurick Ilich (CDMX) y Félix Meza García ( Hidalgo) en la mesa 11 en el Colegio Formativo Bustamante a partir de las 4:00 PM por si quieren acompañarnos. Llevaré un par de cuentitos nuevos para leer. ¡Allá nos vemos!