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Siempre he sentido admiración por las personas que crean mundos distintos por medio del arte; personas con la suficiente sensibilidad, talento y magia propia que son capaces de transformar con la palabra, las notas, las letras, el pincel y sus manos todo y todos quienes los rodean. Santiago Savi es uno de esos seres que pueden hacerlo. Maneja a la perfección cada uno de los colores que lleva dentro de su alma, plasma con tanta facilidad en el lienzo tanto aquellas criaturas místicas que aguardan sigilosas entre los bosques, los ríos y los antiguos templos como los rostros morenos de nuestras mujeres raíz; de esas con huipiles floreados, las de vestidos de manta y las que cubren su pena con el rebozo de la tristeza. Santiago es hijo de Mayahuel y Xochipilli, su alma es mixteca y su mirada jarocha.

Es uno de los artistas que más admiro y una de las personas que más aprecio, también es el padre de este “Nahual pensador” que desde ayer custodia mis sueños.

Por favor visiten su página, encontrarán maravillas en ese, su mundo 🌙🐾

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Juana Baca

La conocí una tarde de julio cuando el viento soplaba fuerte desde la sierra; un rebozo azul cubría sus cabellos negros y parte de su frente. Juana me miraba como el coyote mira al conejo poco antes de encajar sus colmillos en él.

Aún recuerdo su blusa rosa con bordados de flores que combinaba tan bien con su piel morena y su sonrisa mestiza.

-No la mire de frente, capaz que le hace mal de ojo- me susurró la marchanta.

Esa es la bruja del mezquital. Juana Baca, la que vive en el monte dijo, para persignarse después.

Le pagué el puñado de verdolagas frescas y me alejé del puesto y de aquella enigmática mujer no sin antes mirarla de nuevo para recordarla después.

Pocos metros adelante me la encontré de nuevo, estaba parada junto a la panadería de Don Andrés; yo era nueva en el pueblo, no tenía más que un par de meses allí; no me había metido en problemas con nadie y no tenía ganas de empezar con ello.

Bajé la mirada y seguí caminando. Juana me alcanzó.

-Soñé contigo, dijo con su voz ronca. Estaba esperándote desde ayer.

-Creo que me confunde, aquí nadie me espera porque nadie me conoce- le respondí.

-Te equivocas, yo sé quién eres- me dijo esbozando una media sonrisa

Ahora acompáñame que tenemos mucho por hacer.

-Discúlpeme, de verdad creo que aquí hay un error. No tengo nada que hacer con usted porque no la conozco y ya voy tarde hacia mi casa.

– ¿Y qué harás en tu casa si no hay nadie allí? ¿Crees que no te he visto llorar en la ventana aferrándote a tu tristeza y tu soledad? ¿Vas tarde a qué? Puedo ir por ti otro día, pero no tiene caso estar esperando más. Tienes que acompañarme ahora- dijo mirándome como si sus ojos pudieran atravesar mi piel.

Sus palabras me tomaron por sorpresa, me asustaron y me hicieron entristecer. Mi cuerpo entero se rebelaba a la idea de acompañarla, había algo en esa mujer que me erizaba la piel. Caminé rápidamente con el corazón latiendo de forma violenta intentando dejarla atrás hasta que desapareció de mi vista entre el polvo que una mula levantó en el camino.

Cada día la encontraba de nuevo a mi paso; llegó un momento en el que dejé de salir de casa por el miedo a no poder enfrentarla y es que con el paso de los días la curiosidad por descubrir lo que aquella mujer quería de mi fue en aumento. Ya casi no comía y cuando cerraba mis ojos para dormir, era su imagen lo único que se me venía a la cabeza antes del sueño.

No fue hasta después de un mes que cambié el curso de mi destino y acepté seguirla, allá adonde mi alma se perdió para siempre.

Caminamos en silencio la mayor parte del trayecto, dejamos la calzada principal para ingresar a un pequeño sendero rodeado de nopales, mezquites y biznagas. Juana Baca llevaba el rebozo sobre la espalda, el aire nos daba en la cara y pude oler en sus cabellos el dulce aroma de la manzanilla. Ella andaba delante de mí, su caminar era ondulante como una serpiente y ágil como el del venado; anduvimos subiendo entre las piedras del monte, quitándonos del cabello y las ropas las espinas de los huizaches hasta llegar a su hogar.

De adobe y juncos estaba construida su casa; afuera un corral vacío y detrás del pozo se erguía un enorme garambullo. Juana Baca me invitó a pasar con una sonrisa en la cara; adentro había dos petates enrollados junto a la ventana, un fogón al centro y una vieja mesa de madera repleta de pequeñas ollas de barro. El techo entero estaba repleto de hierbas y flores secas volteadas hacia abajo; junto a la pared brillaban un par de cirios de sebo y más allá del metate sobre la tierra roja descansaban un morral de cuero, tres guajes y un viejo mortero de madera.

-Desde hoy este es tu hogar. Arrojarás en el pozo todas tus tristezas para que el agua del Laja se las lleve lejos; no habrán más lágrimas en tus ojos ni más huecos en tu corazón. Desde hoy soy lo único que tienes y eres lo único que tengo. Te enseñaré lo que eres y también lo que soy y cuando me vaya ya no estarás sola porque sabrás estar contigo.

Si en algún momento de mi vida las palabras me faltaron fue en ese; enmudecí y palidecí por igual ante la última luz de la tarde que se colaba por la ventana.

Los días pasaron como las nubes blancas sobre el cielo azul, Juana Baca me enseñó a endulzar mis recuerdos en piloncillo y alimentar a las palomillas que se posaban en la palma de mi mano; hechizamos con mecate y danzamos con las yucas bajo la luna menguante. De ella aprendí la canción del monte y el arrullo suave con la que el viento duerme al lobero antes de ser cortado. Juana Baca me enseñó a llamar la lluvia y a secar la tierra; ella fue la luz de mis noches y la sangre que bombeaba mi corazón.

Recuerdo mirarla junto al fogón mientras machacaba las flores de pirul que encontramos en la Hoya de Cintora; sus ojos soñaban con otros tiempos. Juana Baca estaba atrapada en otro mundo, en otra historia, en otro amor. Casi podía sentir su nostalgia como sentía el calor del fuego u olía la leña quemándose entre las brasas.

Su magia era blanca como el granizo en la montaña y negra como el huitlacoche. Juana Baca era luna y también sol; frágil y dura, tormenta y arroyo.

La última noche que la vi, poco antes de despedirse puso sus labios sobre los míos. Su beso sabía a menta, su piel a cempasúchil; Juana Baca, la bugambilia en mis ojos, la enredadera en mis piernas.

Aquella noche antes del alba enterró sus piernas debajo del garambullo y se echó a volar; Juana de fuego surcó el cielo para perderse como una luciérnaga en la inmensidad del desierto. La vi alejarse más allá de mis ojos, de mis silencios, de mis recuerdos…

Su ausencia era amarga como el xoconostle, pero dulce como el licor de anís.

La busqué durante años entre la sierra y los valles; entre los pueblos y las ciudades. Juana Baca desapareció para siempre.

Con el paso del tiempo la herida se cerró y volví a danzar sin dolor; ella tenía razón, después de todo aprendí a estar conmigo. Volví a llamar a las tormentas y a cantar con los coyotes en la luna llena como me enseñó; poco después tejí mis alas con palmas para volar junto a los tecolotes cuando el invierno tocó la puerta de madera.

Fue entonces que dejé la casa, el pozo, el garambullo y sus piernas; esta vez la que tenía que marcharse mecida por el viento frío de diciembre era yo.

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Texto: Paola Klug

Fotografía: Rodrigo Díaz Guzmán

¡Por fin llegó el momento de presentarles a mis nahualitas! Estas muñecas artesanales son la razón por la que he estado tan ausente desde hace un par de meses, pero la espera valió cada minuto y desvelo desde el inicio de esta aventura para mí. Pero déjenme contarles todo desde el principio: Como saben, desde niña he sentido por igual la fascinación por las brujas que por las muñecas, así que el unir estos dos elementos tan importantes en mi vida en una muñeca, que a su vez estuviera inspirada en los personajes de mis cuentos fue algo tan importante como mágico en mi existencia.

El primer reto fue la elección de la primera colección de muñecas ¿qué brujas deberían tomar vida para convertirse en nahualitas? Fue un proceso difícil, sin embargo y después de muchas noches, fui capaz de elegir. Una vez seleccionados los personajes, recurrí a mi imaginación y tracé varios bocetos de sus atuendos, peinados, facciones y lo más importante, su color de piel. Siempre he sentido que falta la representación de la piel morena entre las muñecas mexicanas; inclusive las más artesanales o clásicas, como en el caso de las mazahuas, así que mi más grande compromiso era crear una línea de muñecas con la variedad, belleza y magia de nuestra piel morena.

En esta primera colección de nahualitas podrán encontrar a Fausta Justina (“Las Faustas”) a Itza (“La niña del cacao”) a La Mariposa (“La Mariposa”) a la Bruja Yaqui (“La Bruja Yaqui”) Ayauh (“Tejido de estrellas”) a la Curandera (“Curando las penas”) a Frida (“Lluvia de estrellas”) y como sorpresa, quiero presentarles a Niebla Coyote, ella es una Tlahuelpuchi del pueblo chichimeca.  No conocen su historia porque no la he publicado en la red; solo tendrán acceso a ella quienes adquieran la muñeca.

Cada nahualita está pintada a mano y también he teñido la manta de su piel a la vieja usanza; pero no he hecho todo yo. Doña Berta Gómez, una hermosa y fuerte mujer a la que adoro y admiro, me ha acompañado desde el principio del nacimiento de las nahualitas. Entre las dos seleccionamos las telas entre las mercerías de varios pueblos de Guanajuato porque buscábamos no solo la calidad de las mismas, también su identidad rural. Y es que cada nahualita está vestida con las mismas telas que las mujeres reales de los ranchos vecinos. Doña Berta se ha encargado de coser su ropa y el resto de los elementos los he creado yo.

Las nahualitas son muñecas de arte que representan el folclor, espiritualidad e identidad de las mujeres antiguas tal como en mis cuentos, pero en ellos y en las nahualitas también está la esencia y la sabiduría de las mujeres del presente; el espíritu protector de las abuelas, la fuerza y el misticismo de las brujas guerreras y el orgullo y dignidad latente de los pueblos originarios está presente en cada una de ellas.

Es un país tan lleno de cultura, tradiciones y colores como México, es necesario el orgullo por nuestra piel y origen; nunca es demasiado tarde para encontrar el amor por lo que somos para dar pasos firmes y seguros en nuestro caminar, ese es el mensaje principal que quiero dar con las nahualitas.

¡Pero eso no es todo! Cada nahualita contiene el cuento en el que nació junto a la historia extendida de su personaje y comentarios extras sobre su origen. Lo que ha sido otro reto, pero ha resultado en algo verdaderamente maravilloso.

Bañadas en rayos de luna y bendecidas por el rocío nocturno, las nahualitas son las únicas muñecas artesanales mexicanas que nacieron del sonido de la caracola, el aleteo de la polilla y el anochecer eterno del Tlaltícpac, el hogar de las brujas morenas; también tienen una hermosa historia de su nacimiento y el resto de la misma, quedará en manos de quienes adquieran una.

WEB: https://nahualitas.wordpress.com/

Mail de compras: coyotedeniebla@gmail.com

FB: Nahualitas

Instagram: @nahualitas

 

 

 

 

Si me han seguido el tiempo suficiente, sabrán cuán importante es para mí el café; esta bebida tiene para mí, los recuerdos más importantes en mi vida. Por eso mismo, es un placer poder presentarles lo que dos jóvenes chiapanecos han creado un proyecto 100% mexicano, llamado Entre Sorbos Café.

David e Iván, al igual que yo y muchas otras personas, asumen que el café es sumamente importante en la cultura de su estado y también en la nacional. Chiapas es un lugar lleno de colores, sabores y aromas y los cafetaleros forman una parte primordial de su identidad. Ellos idearon, planearon y llevaron a cabo son sus propios recursos y esfuerzos el proyecto que les quiero mostrar hoy.

En Entre Sorbos Café encontrarán una gran variedad de granos de Silpetec, Jaltenango, Monte Cristo de Guerrero, Villacorzo; San Fernando, Amatenango de la Frontera principalmente; estos municipios llevan años trabajando en el proceso de siembra, cosecha, selección y elaboración del delicioso café de Chiapas. Sin lugar a dudas, este estado junto a Veracruz son los principales pilares de los cafetales en nuestro país y ambos se distinguen por la calidad, el aroma, el olor y el inigualable sabor de sus granos. Esto lo sé porque durante algunos años trabajé en una cafetería de la CDMX y en los cursos a los cuales tuve que acudir para poder hacer un buen trabajo, me enseñaron a diferenciar el buen café en base a mis sentidos; ahora que lo recuerdo,también trabajé durante todo ese tiempo única y exclusivamente con el café chiapaneco ( mismo que es mi favorito,  por su calidad y por su sabor)

Entre Sorbos Café tiene varias mezclas interesantes para los amantes del café y todas por igual deben ser conocidas, probadas y disfrutadas por cada amante del café en este país.

Sin más, les enseño algunas fotos de mis mezclas orgánicas favoritas: la mezcla fuerte para las noches frías y de mucho trabajo y la mezcla suave para el atardecer (súper recomendadas las dos)  Debajo de las fotos, encontrarán los datos de contacto de Entre Sorbos Café. Apóyenlos, difundan su trabajo y disfruten en una taza grande, el esfuerzo, dedicación y entrega que estos dos jóvenes chiapanecos han puesto desde el inicio en su trabajo.

¡Vayan, vayan! Prometo por la taza del tío Pepe que es el mejor café que han probado en su vida ☕

 

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Datos de contacto:

FB: Entre Sorbos Café

Instagram:  entre_sorbos_cafe

Mail: entresorboscafe@gmail.com

WEB: http://entresorboscafe.com

Tienda: https://www.kichink.com/stores/cafedelsurchiapas

Entre Sorbos café hace envíos nacionales e internacionales.

Nich Chiapas es una cooperativa integrada por hombres y mujeres del pueblo tzotzil nacida a finales de los 90´s en el corazón de Zinacantan; ellos y ellas crean una amplia variedad de piezas textiles con una calidad y un amor insuperable por la identidad y esencia de su pueblo.

En Nich Chiapas podrán encontrar carteras, bolsas, clutches, sombreros, cinturones, mochilas, billeteras, mariconeras, faldas tradicionales, mochevales, blusas, faldas, vestidos, corsets, camisas, playeras, tenis, flats y sandalias de plataforma; eso sin contar los maravillosos artículos para el hogar. Cada una de las increíbles piezas que tienen a la venta, ha sido diseñada y creada por los miembros de Nich Chiapas. También comercializan sus textiles como materia prima para hacer más fácil el camino de las pequeñas empresas que apenas van naciendo; fomentando de esta manera, no solo el amor por su identidad y sus costumbres, también el comercio nacional y la camaradería entre artesanos -productores, vendedores y compradores en un ambiente cordial, equitativo y mexicano.

Una de las cosas que más me llamó la atención de Nich Chiapas es que está conformada por hombres tanto como por mujeres, pero son ellos, los varones, los hijos de las fundadoras de este proyecto; así que no es solo un colectivo indígena, también es uno familiar; el que haya personas de ambos sexos diseñando y creando textiles, también es una forma increíble de cambiar los paradigmas que generalmente son asociados únicamente a las mujeres en este magnífico trabajo.

Sin más, les presento uno de los bellísimos mochevales que podrán encontrar en Nich Chiapas; sus colores, sus texturas y la calidad de sus bordados son una muestra visible de la magia y esplendor del pueblo tzotzil y el eterno encanto de Chiapas.

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Para más información, les pido que vayan ahora a su página y los apoyen no solo con un like, también con la compra de alguna de sus piezas; justamente en esta época que se avecina, puedo jurar que cualquier mujer se sentiría feliz al poder usar una prenda tan hermosa como esta en la cena navideña (lo digo por experiencia)

Datos de contacto:

FB:  Nich Chiapas

Mail: ventas@nichchiapas.com

WEB: http://www.nichchiapas.com/

Ayer fue uno de los días más hermosos en toda mi vida gracias a los alumnos y alumnas de la Telesecundaria 679 de La Escondida, en San José Iturbide Guanajuato 💕 Jamás me había sentido tan llena de amor y cariño como en su presencia. Quiero agradecerle a cada uno de ellos por el esfuerzo y el tiempo que dedicaron en exponer mis cuentos de la misma manera que me honraron con sus abrazos y sus sonrisas. Gracias también a los maestros por sus atenciones, a los papis y las mamis por su paciencia, a los alabanceros de la comunidad por sus enseñanzas y a las plañideras queretanas por mantener con vida los lamentos de la muerte; mi agradecimiento especial al profesor Alejandro Almanza por ser la luz para sus alumnos, por hacer de su salón un museo de historia y cultura y por el esfuerzo que realiza para hacer de sus alumnos hombres y mujeres de bien. México necesita más maestros como usted. 💖 Gracias a los chicos y las chicas por sus hermosos regalos, usaré el rebozo que me hicieron hasta que muera jeje, gracias por sus dibujos, por los collages, por sus detalles y en especial gracias por haberme hecho la mujer más feliz sobre la tierra, no tengo palabras que puedan plasmar lo orgullosa, honrada y agradecida que me siento por su cariño. Jamás los olvidaré y de este amor, nacerá algo muy lindo. ¡Gracias con todo el corazón!